¿Qué son y para qué sirven los acumuladores de calor?

Los acumuladores de calor son sistemas de calefacción que funcionan con energía eléctrica. ©Pixabay

El presupuesto familiar no siempre está preparado para recibir el invierno y el buscar alternativas que permitan ahorrar energía y mejorar la eficiencia energética se vuelve una tarea difícil. Los acumuladores de calor pueden ser la solución a tus necesidades. Hoy te contamos cómo funcionan y cuáles son sus ventajas.

¿Qué son los acumuladores de calor?

El acumulador de calor es un sistema de calefacción que funciona con energía eléctrica y cuyo objetivo es acumular calor por las noches para liberarlo, paulatinamente, durante el día.

Los acumuladores de calor están diseñados para funcionar específicamente en conjunto con una tarifa con Discriminación Horaria (DH), ya que de esta forma se obtiene su máximo rendimiento.

¿Cuál es el funcionamiento de los acumuladores de calor?

En términos generales, el funcionamiento de los acumuladores de calor es bastante sencillo. El principio básico consiste en alternar ciclos de carga con ciclos de descarga, los cuáles corresponderían a noche y día respectivamente.

Es decir, se utilizan unos ladrillos refractarios rodeados por una resistencia eléctrica los cuáles se calentarán durante la noche y acumularán el calor recuperado.

Luego, y una vez que el sistema ha almacenado el calor necesario, los acumuladores se desconectan y empiezan a liberar paulatinamente el calor acumulado.

De esta forma, tu hogar se calienta durante el día con la energía que ya has consumido durante la noche.

¿Qué partes componen un acumulador?

Para que un acumulador de calor funcione adecuadamente debe contar con ciertas partes fundamentales que aseguren su máximo rendimiento y en las mejores condiciones. Ellas son:

  • El acumulador: se trata del grupo de ladrillos refractarios que retendrán el calor para su uso posterior. Es importante saber que, al final del ciclo de carga, los ladrillos pueden alcanzar temperaturas de 600 a 700 °C.
  • Las resistencias eléctricas: se encargan de calentar el núcleo acumulador de forma uniforme.
  • El aislamiento térmico: se utiliza para conservar el calor almacenado por el acumulador y para evitar que la superficie del aparato alcance los 90 °C, que es la máxima temperatura superficial admitida por la normativa del Código Técnico de Edificación (CTE).
  • El sistema de seguridad: gracias a él el mecanismo puede funcionar en condiciones óptimas y seguras.
  • El limitador térmico: Conocido también como termostato, sirve para evitar cualquier tipo de fallo por sobre calentamiento del acumulador.

¿Qué tipos de acumuladores de calor existen?

Es importante precisar que para el uso particular y doméstico existen dos tipos diferentes de acumuladores: los estáticos y los dinámicos.

Acumulador de calor estático

Corresponde al tipo más básico de acumuladores de calor ya que poseen un sistema de aislamiento térmico bastante sencillo.

Los acumuladores estáticos realizan la descarga del calor acumulado por convección natural y por radiación.

En este caso, se utilizan unas pequeñas trampas que impiden el paso del aire a través de los acumuladores. Las trampas se pueden regular mediante un mando que se encuentra situado al exterior del aparato, sin embargo, sólo el 20% de la descarga logra ser controlada manualmente.

Este tipo de acumuladores es ideal para aquellos hogares que se encuentran habitados de forma regular y que necesitan una temperatura confortable permanente.

Acumulador de calor dinámico

Los acumuladores de calor dinámicos se diferencian de los anteriores por tener un aislamiento térmico mucho más eficaz.

En este caso, la descarga se realiza mediante una turbina que envía el calor a través de los acumuladores.

Aquí, el 80% de la descarga logra ser controlada de forma manual a través de termostatos ubicados al interior y al exterior del aparato.

¿Cuáles son las ventajas de los acumuladores de calor?

Como en todos los sistemas de calefacción, la instalación de un acumulador de calor en nuestra vivienda puede ofrecernos una serie de ventajas que son importantes para tener en cuenta. Entre ellas encontramos:

  • La instalación es rápida y fácil.
  • No se necesitan grandes reformas a la vivienda ni rompimiento de muros o suelos.
  • Se aprovechan al máximo las tarifas con Discriminación Horaria.
  • Es un sistema de calefacción altamente seguro.
  • Ofrece una temperatura estable y confortable las 24 horas.
  • No emite gases de efecto invernadero ni humos durante su funcionamiento.
  • No se necesitan depósitos de combustibles ni piezas especiales par el sistema de calefacción.
  • El mantenimiento necesario es mínimo.
  • Gestionan la carga de forma diaria y se adaptan a los cambios bruscos de temperatura o clima.
  • Son programables.

¿Cuáles son sus desventajas?

Si bien, los acumuladores de calor no cuentan con una gran lista de desventajas, el no poder controlar de forma exacta la eficiencia en la demanda de calefacción puede transformarse en un serio problema.

Esto quiere decir que, si el calor almacenado se acaba antes que comience un nuevo ciclo de carga, la temperatura de tu habitación bajará y no será regular.

¿Cuál es el precio de un acumulador de calor?

Los precios de estos aparatos pueden variar dependiendo de su marca, tipo y características especiales. Actualmente, el mercado ofrece estos mecanismos desde los 150 euros hasta los 670 euros aproximadamente.

Si estás pensando en instalar este sistema en tu vivienda es importante que compares muy bien y te hagas asesorar por un experto.

¿Es aconsejable escoger un acumulador de calor como sistema de calefacción para el hogar?

La verdad es que el éxito de un acumulador de calor dependerá, sobre todo, de la elección de la tarifa de luz.

En este caso, si cuentas una tarifa asociada a un horario “valle” o “supervalle”, el uso de un acumulador de calor puede significar un ahorro energético importante y ayudarte a reducir tu factura de luz.

Es importante que, antes de tomar una decisión, compares las ventajas de todos los tipos de calefacción (calefacción eléctrica o gas) y analices las necesidades de tu vivienda.

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