Tras dos años de incertidumbre se aprueba el Decreto de (Anti) Autoconsumo

Más de dos años de circo para que, por fin, el gran “tongo” del Autoconsumo fuera aprobado por el Gobierno en Consejo de Ministros y se diera como “cumplida” la difícil misión de persuadir a la ciudadanía que esta nueva regulación sobre las condiciones que dan forma a la auto producción energética no es más que la gota que rebalsaría el vaso y que terminaría con “todo lo ganado” en una reforma eléctrica (sin precedente… de aberraciones, por supuesto).

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Tal como lo han afirmado desde el Ministerio de Industria, la aprobación del Real Decreto de Autoconsumo:

“establece un marco que permita el desarrollo ordenado del autoconsumo, garantizando en todo momento la seguridad del sistema eléctrico”.

Y si bien, debo felicitar a los redactores del Gobierno que han hecho un magnífico trabajo disuasivo tanto en sus escritos como en sus declaraciones de prensa… ante mis simples ojos de consumidora (y periodista con algunos años de experiencia en los recursos lingüísticos que utilizan las autoridades para hacer creer a la sociedad lo que les de la gana), debo decir que la frase anterior sería bastante más certera y aplaudida si hubieran modificado ciertas palabras.

“(…) la aprobación del Real Decreto de Autoconsumo establece un marco que permita el desarrollo ordenado del autoconsumo, garantizando en todo momento la seguridad y bienestar del oligopolio de las compañías eléctricas en España, las que, a futuro, serán nuestra principal fuente de ingreso (…)”.

En este sentido, considero que la crítica y la manera de abordar el problema de la reciente aprobación del Decreto de Autoconsumo no pasa por revisar cada punto del documento y decir lo que se debiera haber hecho. Al contrario, el análisis y la formulación de teorías pasa por una etapa anterior a la simple revisión del documento en cuestión.

Y si bien, es responsabilidad (social e innata) de los expertos en materias de economía y energía el analizar la mejor propuesta para un nuevo y verdadero modelo de regulación, mi verdadera preocupación radica (sustancialmente) en el por qué de esta decisión tan evidentemente disuasiva, abusiva y poco representativa que el Gobierno de Rajoy acaba de adoptar.

Una oposición generalizada… sin tintes políticos

Es cierto que las decisiones tomadas por los gobiernos de turno en cualquier país del mundo y referentes a no importa qué dominio de discusión, llevan consigo (casi de manera intrínseca) la crítica inmediata de algunos o varios grupos de oposición que, con justa razón o sólo con fines calculados a nivel político, causan el debate social y ponen sobre el tapete los temas más o menos importantes que afectan a cada nación.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando las decisiones de un Gobierno pasan por sobre las recomendaciones de la Unión Europea referentes al tema o cuando hacen caso omiso de la voz de sus ciudadanos, y de hasta los mismos organismos que regulan el sistema?…

No lo olviden, pues el documento Mejores prácticas para el autoconsumo de energías renovables, publicado hace un tiempo por la Comisión Europea de Unión Energética ya ponía en tela de juicio las pretensiones de Soria y advertía que se encontraban nadando en contracorriente.

Hoy, y luego del trago amargo al ver publicado un Real Decreto de (Anti)Autoconsumo, es posible confirmar que las recomendaciones realizadas en julio por los funcionarios de Bruselas referentes a las 16 pautas que marcarían las directrices de qué se debe hacer con el autoconsumo energético tanto de los ciudadanos como de las pymes, y en donde se insta a que los Estados Miembros de la UE deben permitir el autoconsumo de energía con renovables y el almacenamiento descentralizado ya es solo una utopía…

Pero como no puedes emitir un juicio o acusar una postura sin conocer el otro lado del problema, es necesario ver qué pasa con los otros sectores afectados y con aquellos que tienen una incidencia directa sobre el comportamiento del sistema eléctrico de España. Quizás si existe algún grupo que defienda las medidas regulativas del Autoconsumo.

Empecemos a desmenuzar: ya en julio la CNMC sentaba sus apreciaciones referentes al borrador del Real Decreto y asumía su postura favorable para con los objetivos de la Unión Europea de cara a las proyecciones para el 2020.

Hablar de los sindicatos de los grupos ecologistas, de las asociaciones de consumidores, de las empresas de energías renovables y de todo el resto de partidos políticos es sólo reafirmar, una vez más, la gran incidencia a nivel social, económico, medio ambiental y político que suscita este tema.

El poder disuasivo de una política con “grandes” intereses

¿Por qué ir en contra de una fórmula probada en distintas partes del globo (como Estados Unidos, China y otros países de Europa?… ¿Por qué ir en contra de una de las soluciones que pudiera aliviar en un alto porcentaje el problema de la pobreza energética?… y ¿por qué ir en contra de las políticas europeas y mundiales para la mejora del impacto ambiental, de las reducciones de los gases de efecto invernadero y de sus letales consecuencias?…

Sin duda la reciente aprobación del Decreto de Autoconsumo, el cuál viene a constituir una de las últimas piezas de la reforma energética instaurada por el Gobierno, no ha sido formulada para proteger la estabilidad económica y financiera del sistema… sino, muy por el contrario, ha sido formulada para proteger la estabilidad económica y financiera de aquellos que, en un futuro no muy lejano, conformarán la gran realidad de la “puerta giratoria”.

Y es justamente aquí donde nos debemos detener, pues al preguntar quiénes son realmente los afectados con este Decreto… la respuesta no es otra que las grandes eléctricas que, una vez desarrollado el mercado de instalaciones de autoconsumo en el país, verán sus ingresos altamente disminuidos.

Esta parte me hace reír, pues, luego de años financiando el déficit de tarifas provocado por la mala administración del sistema, resulta que, de un día para otro las energías renovables no sólo tienen la culpa de eso sino que, además, de provocar el quiebre del mercado.

Yo me pregunto, ante una baja de la demanda eléctrica por parte de los nuevos autoconsumidores, no basta sólo con equilibrar la compra de energía a través de los excedentes de las instalaciones de autonconsumo?… ¿Por qué el precio de la luz debiera sufrir y ser los consumidores los que pagan las consecuencias?…

Las políticas comerciales no funcionan así, pues, ante las eventuales pérdidas de ingresos que pudieran sufrir las grandes eléctricas, es más fácil obtener fuentes de energía más baratas y disminuir el precio de la luz… ¿Quién sabe si ante una oferta más atractiva se genera, por fin, una verdadera libre competencia en el mercado de la energía?

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