¿Cómo funciona la fiscalidad de los depósitos bancarios?

La fiscalidad de los depósitos bancarios se aplica sólo sobre los beneficios. ©Pixabay

Tema difícil de entender para la mayoría de las personas, los depósitos bancarios y su fiscalidad representan un tema que no puede ser ignorado por aquellos clientes de entidades financieras que han decidido optar por este tipo de producto al momento de guardar su dinero. Revisemos los puntos más importantes.

Si has decidido contratar un depósito bancario, es importante que sepas que los intereses que se generen a partir de este producto serán considerados como rendimiento de capital y, por lo tanto, deben tributar en la declaración de renta.

A lo largo de los años, las condiciones de tributación de estos intereses y la fiscalidad en general de los depósitos bancarios ha sufrido grandes y continuos cambios.

En este sentido, es necesario revisar cuál es la situación actual de estos productos financieros.

La fiscalidad de los depósitos sólo afecta a las ganancias obtenidas

Para entender cómo funciona la fiscalidad de los depósitos bancarios es necesario saber, en primer lugar, que ésta sólo afecta a las ganancias obtenidas.

Esto quiere decir que se aplicará sobre los beneficios que se generen del depósito y no sobre el capital que hayas invertido.

Por ejemplo:

Si has invertido 10.000 euros en un depósito al 1%, tu beneficio luego del plazo será de 100 euros.

Por lo tanto, los impuestos que pagarás por por tu producto sólo se aplicarán sobre los 100 euros de ganancia y no sobre los 10.000.

Es importante recordar que los beneficios generados por tu depósito en forma de intereses están sujetos a tributación en el Impuesto de la Renta como “rendimientos de capital que tributan en la base imponible del ahorro”.

El  impuesto sobre los depósitos

Tal como lo enunciábamos al comienzo de esta guía, a lo largo de los años la fiscalidad de las depósitos bancarios ha cambiado rotundamente.

Sin embargo, esto se debe sobre todo a las variaciones que han ido teniendo los porcentajes de impuestos a los que están sometidas.

Hasta el año 2011, la normativa tributaria estipulaba que los beneficios generados por los depósitos bancarios debían tributar de acuerdo a dos tramos diferentes.

A partir del 2012, se fijaron 3 tramos que cambian periódicamente y que se aplican de forma escalonada.

Las franjas en vigor son las siguientes:

  1. Las ganancias entre 0 y 6.000 euros tributan al 19%.
  2. Las ganancias entre 6.000 y 50.000 euros tributan al 21%.
  3. Las ganancias a partir de 50.000 euros tributan al 23%.

Ahora, ¿en qué consiste que los tramos se apliquen de forma escalonada?. Revisemos la situación siguiente.

Por ejemplo:

Si has contratado un depósito que ha generado 10.000 euros de ganancia, no deberás tributar la totalidad al 21%.

En este caso, los primeros 6.000 euros pagarán un gravamen del 19% y los 4.000 restantes un gravamen correspondiente al 21%.

En camino hacia la retención de IRPF

Por regla general, la fiscalidad de los depósitos bancarios sigue un procedimiento bastante simple.

En primer lugar, el banco te enviará una carta o correo electrónico con toda la información fiscal correspondiente a los intereses generados a lo largo del plazo fijo estipulado.

Luego, deberás indicar en tu Declaración de la Renta el importe de los intereses o beneficios que generó tu depósito.

Es importante recordar que el Gobierno retiene una parte del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de forma anticipada a los depósitos bancarios que llegan a fin en el periodo en curso.

En este sentido, la fiscalidad de los depósitos fija una retención invariable del 19% sobre los beneficios obtenidos.

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