¿Qué tan peligrosas son las ondas de telefonía móvil y Wi-Fi?

El router ADSL o tu teléfono móvil sólo transmiten energía cuando están encendidos. © Pixabay

«Las ondas Wi-Fi pueden provocar cáncer», «las ondas del teléfono móvil son dañinas para la salud». Todas estas son frases que, desde hace un tiempo, nos bombardean sin cesar. Pero, ¿qué tan ciertas son? y ¿qué tan peligrosas son realmente estas ondas para la salud del ser humano?. Revisemos esta completa guía.

Desde hace ya algunos años, la opinión pública, la prensa, los políticos y los propios científicos han comenzado una suerte de guerra por el debate que genera el supuesto riesgo de las ondas electromagnéticas y microondas sobre la población y, sobretodo, los niños.

Es cierto que el siglo XXI se ha caracterizado por una especie de «invasión» de nuevas tecnologias que, para desgracia o no, no todos logramos comprender. Sin embargo, esto no quiere decir que estos avances sean «de hecho» perjudiciales para la salud.

La discusión da para mucho y las opiniones vienen de los dos lados. Por una parte, están los que creen que este tipo de radiaciones conlleva efectos perjudiciales para el hombre y que por esa razón se debiera prohibir, por ejemplo, la inclusión de tecnología Wi-Fi en las aulas de clases.

A su vez, y desde el otro frente de la polémica, están los que aseguran que este tipo de ondas son insuficientes como para provocar algún tipo de daño o enfermedad en el ser humano y que hasta son más inofensivas que la luz visible.

Pero, ¿quién tiene realmente la razón?. La verdad es que aún no se logra llegar a un acuerdo sobre este tema y, pese a los cientos de estudios realizados desde todas partes del mundo, los especialistas continúan con el debate.

Y si bien, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima realizar este año una evaluación formal de los riesgos a partir de todos los resultados de salud estudiados en relación con campos de radiofrecuencias, el misterio continua y los usuarios debemos contentarnos con escuchar todo tipo de argumentos.

Hoy, y aunque la idea de este artículo no es defender ni una postura ni la otra, aclararemos ciertos conceptos científicos básicos que debieras saber sobre la radiación electromagnética y otros puntos importantes al momento de querer construir tu propia opinión.

Las ondas electromagnéticas: ¿qué son?

Espectro

El uso de teléfonos móviles, tablettes, ordenadores y de tecnologías como Wi-Fi, 3G, 4G y tantas otras es algo completamente normal para la mayor parte de los españoles.

En efecto, para algunos usuarios es tal el grado de dependencia hacia estos aparatos que no pueden pasar más de una hora sin utilizar alguno de ellos.

Por esto, y dado el gran número de usuarios de telecomunicaciones que existe en nuestro país, es importante conocer y comprender de qué manera actúan estas tecnologías en nuestras vidas.

Uno de los puntos más importantes es saber que estos sistemas se comunican entre sí emitiendo ondas de radio a través de una red de antenas fijas denominadas «estaciones base».

Estas ondas de radiofrecuencia son campos electromagnéticos, sin embargo, y a diferencia de las radiaciones ionizantes como los rayos X o gamma, no causan ningún tipo de ionización en el cuerpo humano.

El espectro electromagnético

Si te quieres hacer una idea de cómo las ondas rodean nuestras vidas, basta con que observes la imagen de arriba.

En ella puedes apreciar la distribución energética de las ondas electromagnéticas (según su frecuencia y longitud) que dan origen a gran parte de los fenómenos con los que nos relacionamos cotidianamente (la luz, los sonidos, el bronceado de la piel, la radio, television, etc.).

Ahora, a mayor frecuencia de onda, mayor es la energía que ésta transmite. Es por esto que los rayos gama, los rayos X y la luz ultravioleta se encuentran en la parte más alta del espectro.

Y, justamente, este es el tipo de ondas que debido a su alto contenido energético pueden causar graves daños en el ser humano, provocando quemaduras, afectando el ADN o dando origen a tumores.

Esta es una de las razones por las que cada vez que te tomas una radiografía el personal medico está tan protegido.

Pero, ¿qué pasa entonces con las ondas del espectro de frecuencia media o baja, como las ondas de radio, televisión e Internet?.

En efecto, este tipo de ondas pertenecen al espectro de frecuencias bajas, es decir, ondas no ionizadas que (según algunos) no producirían daños físicos en los seres vivos.

De hecho, muchos científicos afirman que si se trata de crear pánico en la ciudadanía, la bombilla de luz y el horno microondas serían más peligrosos por el hecho de transmitir más energía.

Así es, pues las redes Wi-Fi utilizan una potencia de emisión inferior a los 0,1 watios, una potencia muy por debajo de los límites aceptados por la Unión Europea y entre 100 y 60 veces menor que la de una bombilla normal.

Niveles de exposición

Es importante que, antes de crear tu propia opinión sobre los posibles efectos del móvil y la Wi-Fi sobre tu salud, conozcas cómo actúan estos aparatos sobre nosotros según sus diferentes niveles de exposición.

Te contamos que este tipo de dispositivos transmiten radiofrecuencias de baja potencia ya que funcionan en un intervalo de frecuencias de entre 450 y 2700 MHz, por tanto alcanzan un pico de potencia que va de 0,1 a 2 vatios.

Sin embargo, el router ADSL o tu teléfono móvil sólo transmiten energía cuando están encendidos.

Frente a esto, lo que debes tener en cuenta es que la potencia, que es lo mismo que tu exposición frente a las radiofrecuencias, bajan rápidamente al aumentar la distancia con el dispositivo.

Es decir, si utilizas tu teléfono a una distancia de entre 30 y 40 centímetros de tu cuerpo, estarás mucho menos expuesto a campos de radiofrecuencia que si lo utilizas acercando el aparato a tu cabeza.

Estudios confrontados

Si bien, por el momento no existen estudios epidemiológicos que corroboren al 100% los posibles efectos perjudiciales que la exposición a ondas electromagnéticas de baja y muy baja frecuencia pueden causar para la salud, en el año 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó las radiaciones electromagnéticas en el grupo 2B, correspondiente a aquellos agentes “posiblemente cancerígenos».

Frente a esto, y pese a la oposición por parte de una gran número de científicos y académicos, la UE decidió crear un marco regulador que limita la potencia emitida por dispositivos de telecomunicaciones móviles.

Esto quiere decir que los fabricantes y operadores de aparatos de telefonía móvil e Internet inalámbrica en la UE deben cumplir la Directiva 1999/5/CE, la cuál incluye el marco reglamentario en materia de protección de la salud y la seguridad de los usuarios.

¿Esperar o reaccionar?

La verdad es que por el momento no existen fundamentos para afirmar que los dispositivos inalámbricos son perjudiciales para la salud humana.

Sin embargo, la OMS afirma que la principal consecuencia de la exposición a estas ondas es el calentamiento de los tejidos, pero que la mayor parte de la energía sería absorbida por la piel.

Esto significa entonces que el aumento de temperatura en el cerebro o en otros órganos del cuerpo es insignificante.

De todos modos, deberemos esperar algunas años (o quizás décadas) para saber si realmente estas tecnologías son tan dañinas como algunos se esfuerzan en hacernos creer.

Por el momento, y si crees necesario tomar algunas medidas preventivas, te aconsejamos lo siguiente:

  • Instala tu router Wi-Fi a un metro como mínimo de las habitaciones más utilizadas.
  • Intenta transferir archivos de gran tamaño o streaming multimedia sólo cuando poseas una conexión de buena calidad, asi evitaras retransmisiones.
  • Apaga tu Wi-Fi por la noche.

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