¿Cómo «pescan» los contratos energéticos a sus clientes?

Al momento de firmar un contrato, es importante conocer el precio, las condiciones del mismo y del descuento. ©Pixabay

Pese a que la legislación ha avanzado y que el sistema energético en España intenta orientarse hacia un modelo de libre mercado claro y transparente, aún existen temas que las comercializadoras de luz y gas aprovechan para pescar a sus clientes y mejorar sus ingresos. ¿Quieres saber más sobre este tema?

Las reclamaciones lo demuestran

En España, el nivel de reclamaciones por parte de los consumidores hacia las diferentes empresas que prestan servicios dentro del territorio es cada vez mayor.

Pese a que las telecomunicaciones se llevan el premio, el mercado energético se sitúa dentro de las primeras posiciones.

¿Qué lleva a los usuarios a esta clase de conducta? Bueno, ciertamente no son las políticas de servicio ni su atención al cliente.

Muy por el contrario, la mayor parte de las reclamaciones de los consumidores está relacionada con prácticas engañosas o con acciones que se realizan sin el consentimiento del usuario (como contrataciones de algún servicio sin la expresa autorización del titular).

Así, dentro de la lista de las quejas más frecuentes a causa de problemas con Endesa, Iberdrola o cualquier otra comercializadora de luz y gas se encuentran:

  • Suspensión del suministro de gas sin que se cumplan las condiciones exigidas para ello.
  • Repentinas subidas de precio de la luz.
  • Aumentos «sorpresas» en la tarifa del gas.
  • Poca claridad en la factura eléctrica o en el recibo del gas.
  • Contratación de servicios adicionales sin autorización.
  • Revisiones de las instalaciones de gas sin haber transcurrido el plazo legalmente establecido.

Tal como lo asegura la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética (ANAE), «los problemas más habituales entre los consumidores domésticos tienen que ver con los precios abusivos y la contratación de servicios no deseados, mientras que entre los consumidores profesionales, los problemas se relacionan además con la claridad con la que se redactan las facturas y el camuflaje de datos que dificulta la comprensión de los cargos y, por tanto, la posibilidad de corregir algún aspecto del suministro».

Colgados de los contratos

Aunque te parezca increíble, la mayor parte de los problemas que puedes tener con tu comercializadora energética pueden tener su origen en el contrato que firmaste con ellos al momento de dar de alta el suministro eléctrico o de realizar la instalación de gas natural.

¿Has oído hablar de la letra chica?… Es ese el recurso que utilizan las comercializadoras para poder instalar sus trampas y que el consumidor pique el anzuelo.

Ante este problema, es recomendable que tengas cuidado en tres puntos importantes:

No te fíes del puerta a puerta

¿A quién no le ha pasado que un comercial de una compañía eléctrica viene a tu casa para ofrecerte un contrato con condiciones y términos maravillosos?.

Descuentos en la parte fija, en la parte variable, servicios adicionales gratuitos… la lista suma y sigue.

¿El gran problema? En muchas ocasiones los clientes no están bien informados y firman, prácticamente, un papel en blanco y a ojos vendados.

El recurrir a engaños y discursos «bonitos» para obtener un contrato (contratos por los que, obviamente, recibirán una comisión) es una práctica que se ha vuelto más que repetitiva en España por parte de los agentes de ventas de las distintas comercializadoras.

Y como por si fuera poco, debes estar aún más atento, pues una vez que firmaste y el comercial se retira de tu hogar, podrá modificar las condiciones del contrato a su antojo y así obtener mayores comisiones.

Francisco Valverde, presidente de ANAE agrega ante esto que «esta lamentable situación va en detrimento de los profesionales que ofrecen sus productos y servicios de manera totalmente correcta y adecuada”.

Fíjate en la letra chica

Si bien? dentro de los artículos de tu contrato puede estar muy bien detallada una determinada oferta o servicio, es en la letra chica del final de la hoja donde se esconden las trampas.

El ejemplo más usual: firmas un contrato que incluye un gran descuento, pero la letra chica te informa que es sólo aplicable a ciertos casos;

Recuerda que olvidar este punto puede encarecer tu factura de luz o gas entre un 5% y un 15%.

Frente a esto, es recomensable que siempre leas muy bien cada frase y palabra incluida en tu contrato y que compares los precios de luz (o compares los precios de gas) con las otras comercializadoras de la competencia para comprobar si estás realmente ante una buena oferta o si sólo te están «pescando».

¿Rescisión del contrato?

Lo último antes de firmar es que te fijes si la comercializadora aplica alguna penalización por la rescisión anticipada del mismo y cuál es el tiempo de pre aviso estipulado.

Normalmente, las compañías establecen un tiempo de permanencia de un año y si no se cumple pueden solicitar una indemnización, que debe constar claramente en el contrato.

Para que no te «pesquen»

Estos prácticos consejos te pueden ayudar a la hora de pactar un suministro de luz o gas natural:

  • Si estas tratando con un comercial «puerta a puerta» solicita que te entregue su nombre y apellido así como su dirección de correo electrónico de la comercializadora.
  • Siempre pide una copia de las condiciones del contrato.
  • Desconfía si algún comercial te pide que firmes el contrato rápidamente.
  • Comprueba que el contrato no te obliga a tomar servicios adicionales.
  • En el caso del suministro eléctrico, revisa muy bien la potencia eléctrica contratada, después puedes tener sorpresas.

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