Placas de inducción, vitrocerámica o estufa a gas ¿cuál te conviene?

Uno de los puntos más importantes al momento de elegir una estufa para la cocina debe ser su eficiencia energética. ©Pixabay

La elección de un electrodoméstico nunca es fácil, y menos cuando se trata de uno tan importante como la estufa de la cocina. Si deseas escoger de forma adecuada, pero no saber qué tipo te conviene más, te invitamos a que leas esta interesante guía preparada por KillMyBill.

¿Cuáles son los tipos de cocina que puedes encontrar en el mercado?

En la actualidad, la oferta de estufas para la cocina es variada y abundante, sin embargo, la elección nunca es tan simple.

Para poder escoger de manera adecuada es importante que sepas que las cocinas se clasifican principalmente en función de la energía utilizada: a gas o eléctricas.

Cocina a gas

Este tipo de estufa son las más usadas y tradicionales. Su funcionamiento consiste en quemadores a llama viva que utilizan el gas como combustible (gas natural o propano líquido).

Este tipo de aparatos calientan bastante rápido y aceptan casi cualquier tipo de cacerolas, además, por alcanzar altas temperaturas, son ideales para saltear o dorar.

Con este tipo de estufas obtendrás un fuego limpio y parejo, el cual podrás manejar fácilmente según tus necesidades de intensidad de calor.

En cuanto al precio, las estufas a gas son, en muchas ocasiones, incluso más caras que algunos modelos eléctricos, sin embargo, a la larga te pueden generar un ahorro en tu factura de gas natural o en tu consumo energético.

De todas formas ten cuidado, ya que, dependiendo de su diseño, tamaño y marca, también las puedes encontrar de precios exorbitantes.

Es importante que tengas en consideración la limpieza, ya que las rejillas de los quemadores de la mayoría de las cocinas a gas son muy difíciles de fregar.

Bueno, si ya te has decidido por una de este tipo, recuerda que deberás tener en tu hogar, ya sea una instalación de gas natural o un tanque de propano líquido apta para su uso.

Cocina eléctrica de resistencia

Si bien no es el tipo de estufa más usada por los españoles, la cocina eléctrica de resistencia viene siendo la más básica y tradicional dentro de los aparatos que funcionan con corriente eléctrica.

En este tipo de electrodomésticos, la electricidad es conducida hacia una resistencia que aumenta su temperatura y produce calor, el cuál se transfiere al ambiente y luego a un utensilio en donde se preparan los alimentos (cacerolas).

Respecto a su sistema de limpieza, si bien es un poco mejor que la cocina a gas, te puede resultar bastante difícil mantenerla impecable.

Es importante que apuntes que las cocinas eléctricas de resistencia son las de mayor consumo energético, ya que tanto la producción como la transmisión de calor son muy ineficientes.

Entonces, si lo que que deseas es reducir la factura de luz, ten cuidado, pues éstas sólo te permitirán mantener un calor constante y bajo y un recibo de luz muy alto.

Cocina vitrocerámica eléctrica

Este tipo de estufas, que hace algunos años supuso prácticamente una revolución de las amas de casa, se caracterizan por funcionar con cualquier recipiente, por aprovechar el calor residual que dejan una vez apagadas y por lo fáciles de limpiar.

Si embargo, aunque hasta aquí ya hayas pensado que es una maravilla, debes saber que consumen bastante energía.

Y si bien su precio suele ser más bajo que las de gas o inducción, su eficiencia energética no supera el 60% o 70%, lo que, en términos simples, quiere decir que pierdes mucho calor al momento de cocinar.

Este tipo de aparatos constan de tres elementos fundamentales:

  • El panel vitrocerámico, que es la superficie plana visible. Tiene gran resistencia a la temperatura, a los golpes y es muy fácil de limpiar.
  • Los elementos calefactores, los cuales pueden ser resistencias radiantes de aleaciones metálicas que se ponen al rojo al paso de la corriente eléctrica o focos halógenos que apoyan a las resistencias calefactoras poniéndose al rojo en un periodo de tiempo mucho menor.
  • Los mecanismos de regulación.

Cocina a inducción

Este tipo de estufas son rápidas, seguras, consumen menos energía y son muy limpias.

Básicamente, su funcionamiento consiste en que se calienta directamente la cacerola (que debe ser de un material ferromagnético) a través de un campo electromagnético.

Por esta razón, se evitan pérdidas de energía y la placa nunca está caliente.

Para que tengas en cuenta, la eficiencia energética de una cocina a inducción es del 85%, ahorran hasta un 40% de tiempo y gastan un 30% menos de energía respecto a las otras estufas eléctricas.

¿Cuál comprar?

Como ya te habrás dado cuenta, lo primero que debes decidir es el tipo de instalación que deseas para tu aparato: electricidad o gas.

Luego, deberás tener claro que las cocinas a gas son sistemas muy eficientes, pero altamente sucios.

Además, si tienes niños pequeños o eres despistado, deberás poner mucha atención con los escapes de gas.

Si optas por un sistema eléctrico, te recuerdo que las más eficientes, pese a su elevado valor inicial, son las cocinas o placas de inducción y si bien, necesitarás renovar la batería por aparatos adaptados, valdrá la pena la inversión.

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