Titularidades de las cuentas corrientes

Es necesario que determines qué tipo de titularidad otorgarás a tu contrato. ©iStock

Si abrir una cuenta corriente es un proceso que necesita calma y meditación, incluir a más de un titular requiere verdaderamente mucha paciencia e información. Ante esto, y para decidir la titularidad que más te conviene al contratar este tipo de producto, es necesario que conozcas algunos conceptos básicos.

Hoy por hoy, contar con una cuenta corriente es imprescindible si se quiere llevar una buena gestión de la economía familiar o si se tiene una empresa o negocio económicamente activo.

Es cierto, una cuenta corriente permite realizar operaciones que simplifican la vida de manera importante.

Domiciliar recibos, realizar pagos con tarjetas, retirar dinero del cajero, hacer transferencias o abonar facturas de proveedores son sólo algunas de las múltiples tareas que una cuenta de este tipo puede solucionar.

Por esto, al momento de abrir tu cuenta corriente es necesario que determines qué tipo de titularidad otorgarás a tu contrato. ¿Qué significa ésto?

La titularidad de una cuenta corriente permite identificar al propietario legal de los fondos depositados en la cuenta, por tanto, si decides que figure otra persona además de ti deberás estar bastante seguro.

Revisemos a continuación los distintos tipos de titularidades que existen actualmente en el mercado y en qué consiste cada una de ellas.

Cuenta corriente individual

Como su nombre lo indica, este tipo de cuenta corriente presenta una única titularidad, es decir, que es abierta a nombre de un sólo titular.

Se trata de la forma más básica de cuenta corriente, en donde la persona que firma el contrato es la única dueña de los fondos depositados y, por ende, la única persona autorizada para ejercer cualquier tipo de operación con ellos.

Cuenta corriente indistinta o solidaria

La cuenta corriente indistinta es un tipo de cuenta en donde figura más de un titular y en donde ambos gozan de la disponibilidad solidaria de los fondos.

Esto quiere decir que los titulares de la cuenta pueden disponer del dinero depositado y realizar las mismas operaciones bancarias sin que el resto de los titulares autoricen los movimientos.

Es importante que sepas que sólo basta la firma de uno de los titulares para que éste puede retirar o transferir fondos de la cuenta, pero que si se producen descubiertos el reembolso se le podrá exigir a cualquiera de ellos.

La cuenta corriente indistinta se caracteriza por ser un producto bancario rápido en donde puedes disponer del dinero fácilmente, por tanto, es muy utilizada por matrimonios o familiares para manejar la economía de un hogar.

En materia legal, todos los co-titulares figuran responsables ante un problema con Hacienda o ante un descubierto bancario, independiente de si son o no los propietarios del dinero.

Por último, no olvides que con este tipo de cuenta sólo las operaciones que establezcan relaciones contractuales sobre la misma necesitarán la firma de todos los titulares.

Cuenta corriente conjunta o mancomunada

Las cuentas corrientes mancomunadas, en las cuales pueden figurar varios titulares, se caracterizan por ser utilizadas por empresas y sociedades.

Esto se debe a que es necesaria la firma de todos sus titulares para realizar cualquier tipo de operación bancaria.

Cabe precisar que, en ciertas ocasiones, se puede estipular un importe máximo de retiro en donde no sea necesaria la firma de todos sus titulares.

En este sentido, las cuentas mancomunadas o conjuntas ofrecen a sus titulares una seguridad frente a los fondos depositados y un control absoluto de las operaciones por parte de todos sus titulares.

Sin embargo, este tipo de cuentas presenta una gran desventaja: la poca agilidad al momento de enfrentar una urgencia o una situación que requiera de mayor rapidez.

Cuenta corriente mixta o con titularidad subordinada

Como su nombre lo indica, la cuenta corriente mixta es aquella en donde se combinan los dos tipos anteriores, es decir, la indistinta y la conjunta.

Esto significa que para realizar cualquier tipo de operación, suelen establecerse requisitos diferentes sobre la cantidad de firmas necesarias.

¿Qué tipo de cuenta corriente es la más conveniente?

Aunque en la mayoría de las familias y de los matrimonios se utiliza la cuenta indistinta para poder gestionar de mejor forma la economía del hogar, sin duda, son este tipo de cuentas las que pueden causar más problemas, tanto entre los mismos titulares como con la entidad bancaria.

Es importante saber que muchas empresas escogen esta forma de titularidad gracias a la agilidad que le otorga a las operaciones al momento de disponer de los fondos.

Debido a que la cuenta indistinta se basa en una relación de confianza entre los distintos titulares, las posibilidades de conflicto se multiplican considerablemente respecto de otros tipos de cuenta en donde todo está controlado.

En efecto, las cuentas indistintas registran en España la mayor cantidad de sentencias y litigios relacionados con cuentas bancarias.

La persona autorizada, una buena solución

Los problemas que una cuenta conjunta pueden provocar son innumerables: embargo del dinero a causa de uno de los titulares, conflictos por herencia, litigios con Hacienda, retiros abusivos, etc.

En efecto, la existencia de dos o más titulares en una cuenta corriente, en donde todos pueden operar por cuenta propia, no siempre es la mejor solución si se quiere llevar un control de los gastos.

En este caso, recurrir a la figura de una persona autorizada parece ser una buena idea.

Esto quiere decir que la cuenta tendrá un sólo titular y que éste puede nombrar a una persona, la cual tendrá la autorización de realizar ciertas operaciones y con montos bien definidos.

A su vez, el titular de la cuenta puede otorgarle libertad absoluta al autorizado para que éste maneje a su antojo todos los fondos. Pero eso ya dependerá del titular.

Algunas de las ventajas de esta modalidad son:

  • La persona autorizada no tiene obligaciones con Hacienda respecto a la cuenta.
  • La persona autorizada puede disponer del dinero pero no le pertenece.
  • En caso de fallecimiento del titular, las funciones como persona autorizada desaparecen y el dinero pasa a los herederos.
  • El titular puede cambiar cuando desee la persona autorizada.

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